Liquidación de la Sociedad de Gananciales en el Divorcio

La liquidación de la sociedad de gananciales es el proceso legal mediante el cual se disuelve y reparte el patrimonio común de una pareja tras un divorcio o separación cuando estaban casados bajo el régimen de gananciales. No basta con divorciarse: tras la ruptura es obligatorio ordenar qué bienes y deudas son comunes y cómo se adjudican a cada cónyuge.

Este procedimiento busca que cada ex-cónyuge obtenga su parte proporcional de los bienes gananciales y se resuelvan las obligaciones comunes, cerrando definitivamente las cuentas patrimoniales.

¿Qué bienes se incluyen en la liquidación?

Los bienes y deudas que se reparten son aquellos adquiridos durante el matrimonio bajo el régimen de gananciales, salvo excepciones (por ejemplo, bienes privativos como herencias o bienes adquiridos antes del matrimonio).

🔹 Ejemplos habituales:

  • Vivienda familiar comprada durante el matrimonio
  • Vehículos adquiridos en común
  • Cuentas bancarias abiertas durante la vigencia del matrimonio
  • Deudas contraídas entre ambos cónyuges

👉 Los bienes que uno de los cónyuges tenía antes de casarse o que recibió como donación o herencia suelen considerarse privativos, no gananciales.

Fases del proceso de liquidación

La liquidación se compone de varias fases claras y estructuradas.

A) Inventario de bienes y deudas

Se elabora una lista detallada de:

  • Bienes muebles e inmuebles
  • Cuentas, inversiones y otros activos
  • Deudas y obligaciones comunes

B) Valoración patrimonial

Cada bien y deuda se valora económicamente para poder repartir de forma equitativa.

C) Reparto y adjudicación

Una vez valorado todo, se adjudican los bienes y se compensan las deudas, buscando que cada cónyuge obtenga el valor que le corresponde según su participación en la sociedad.

🤝 Acuerdo amistoso vs. liquidación judicial

🔹 Acuerdo amistoso:
Si ambos cónyuges llegan a un acuerdo sobre el reparto, pueden formalizarlo en escritura pública o en el convenio regulador del divorcio, lo que agiliza el proceso y reduce costes.

🔹 Liquidación judicial:
Si no hay acuerdo, uno de los cónyuges puede solicitar al juzgado que nombre un contador-partidor para hacer el inventario, valoración y reparto. Esto suele ocurrir en divorcios contenciosos.

¿Qué pasa con la vivienda familiar?

La vivienda suele ser el activo más relevante en la liquidación. Dependiendo de si existe hipoteca, quién la pagó y cómo se quiere repartir, las opciones pueden ser:
✔ Venta y reparto del precio entre ambos
✔ Adjudicación a uno de los cónyuges con compensación económica al otro
✔ Mantenimiento compartido si así se acuerda

Es clave valorar bien este activo, ya que su valoración y reparto suelen influir de forma significativa en el resto del patrimonio común.

Conclusión

La liquidación de gananciales no es un mero trámite: es el paso que garantiza el cierre patrimonial tras el divorcio. Una liquidación bien hecha protege tus derechos, evita conflictos futuros y clarifica quién es dueño de qué tras la ruptura.

Esperamos haberte ayudado.

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